jueves, 19 de noviembre de 2009

El juego de la vida

Como si la vida fuera un juego me dispongo a dar un gran salto a la siguiente casilla preparandome para una nueva etapa en la vida. Pero la vida no es un juego, y no es cuestión de azar, ni de dados, ni de fichas. Aunque la suerte se meta en medio, uno hace la vida con sus actos, y sus correspondientes consecuencias.

Y yo estoy lista para nuevos actos, y nuevas consecuencias.

lunes, 5 de octubre de 2009

II

Que las palabras se las lleva el viento,
y yo necesito algo más..

jueves, 1 de octubre de 2009

Bye bye summer


Empiezan las clases.


Tras la llegada del otoño, y de mi añorado frío matinal, dejo atrás el verano y las vacaciones. A pesar del cansancio físico por la reciente llegada de mis idas y venidas, me encuentro con mucha energía, y con muchas ganas de todo. Cuánto echaba de menos madrugar y ¡veros las caras todas las mañanas!

martes, 15 de septiembre de 2009

Tus huellas

Esta mañana, mientras me desperezaba, he descubierto la marca de una mano enorme en mi cintura, como una de esas señales que dejan las pegatinas cuando las arrancas de una carpeta vieja. Después de un rato observándola, esa parcela de mi piel se me ha antojado la más tersa, la más clara, la más deseable. En comparación con ella, el resto de mi cuerpo me parece igual de cuarteado que esta alma que llora cocodrilos de cristal. Sin tus caricias soy un vestido viejo, una chaqueta de coderas desgastadas, un abrigo de madre de posguerra. Tus huellas dactilares me hacen falta para seguir el camino que me llevará al lugar donde siempre quise estar y cuyo nombre desconozco. Igual que un obispo onanista, me paso el día besándome el anillo que me regalaste, absurda baratija transformada en joya de la corona de una soberana rota, capaz de entregar su reino al primer delincuente que, a cambio, le prometa el roce de uno solo de tus dedos.

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Ana Muñoz de la Torre (La orgía perpetua)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Anarquía II

Nací con la primera revuelta:
insumisa, inquieta, desgreñada.
Me construí a mi misma desnuda, bella, irreverente.
Desde mis huesos inermes
partió la primera blasfemia hacia el creador...
Me negué a ser sometida, dirigida, apadrinada.

Me transformé en apóstata,
fui acusada de irreligión.
Fui condenada, pero mis alas eran de fénix,
y en raudo vuelo, abandoné las hogueras
y atravesé los océanos...
Vi yugos por dondequiera,
calambres y hambre, parlamentos y lamentos,
aprendí la desesperación.

Cavé con las uñas una trinchera de sueños
y me embriagué con esa pandilla de niños locos,
poetas náufragos allá en España del treinta y seis...
Miré a la izquierda, miré a la derecha
y vi rostros sucios ocultos tras limpios uniformes
vertiendo la sangre de los pueblos
en nombre de la justicia, la dialéctica
y otras empalagosas quintaesencias...

Y tomé la rabia.
Y la afilé.
Y lancé truenos contra los tronos,
enemiga de los gobiernos,
enemiga de las patrias,
enemiga del dolor.

Abrazo al mundo,
vivo y no ruego,
amo y resisto sus tiranías.


¡Soy la Anarquía!

jueves, 20 de agosto de 2009

I

- sin remedio -
todos vamos a sufrir


[ intermedio ]
todos vamos a reir

martes, 21 de julio de 2009

domingo, 21 de junio de 2009

Tu mundo, mi mundo; mundo contaminado

Porque cada mañana, al levantarme, mis manos están atadas por esposas transparentes. Mi cerebro; un chip. Cada paso que doy esta vigilado. Me hacen cubrirme con etiquetas; vestidas de cansancio. Desayuno cáncer, como cáncer, meriendo cáncer y ceno cáncer. Las horas contadas. Rodeada de coches.

Nuestro hogar; su negocio.

Nuestra salud; su negocio.

Nuestras vidas; su negocio.

Se paga toda aquella conversación lejana. El paseo de un sitio a otro. Tu falta de hierro. Incluso tu estado de ánimo. Sermón tras otro. Promesa tras otra. Invento tras invento. Mentira tras otra. Están haciendo que el mundo muera. Que el sol se apague y que mañana, tal vez, ya no puedas hacer poesía. Te truncan los sueños. Vives de pesadilla en pesadilla, y luego, te quejas; cuando ya has vuelto a elegir otra clase de tortura. Entonces dime, ¿qué es lo que quieres?, y no me digas que quieres libertad. No me digas que quieres libertad cuando la monotonía te ha empezado a corroer. Cuando tú mismo te atas con pastillas, alcohol y jeringuillas pensando que esa es la solución a tu laberinto vestido de negro. Cuando te estafan y viven de tu silencio. Cuando la amistad a desaparecido y la noche empieza a darte miedo. Cuando llegas al momento de no saber sonreír. Porque.. ¿cómo vas a sonreír?, ¿cómo quieres sonreír pensando que el día en el que toda esta mierda acabe tú habrás sido uno de los culpables en que se haya tardado tanto?